domingo, 22 de abril de 2012

Paraíso Boscoso



Entre sus calles estrechas día tras día se puede notar el olor a bosques de pinos, las montañas que lo circundan hacen que  cada mañana cuando uno se despierta estés rodeado de verde, de aire puro y fresco. Pasear por su centro es realmente mágico. Un lindo collage entre lo colonial y lo moderno. Iglesias por doquier, tianguis, artesanías, dulces regionales, gente agradable, ropa diferente, frescas tardes y noches congelantes.

Caminar del parque nacional al centro, del centro a los tianguis, de los tianguis a los restaurantes, de los restaurantes a los cafes. Esa ciudad te invita a que saques tu mejor libro te sientes en una banca y disfrutes de la tarde. Si tienes sed puedes escoger entre el clásico refresco, el bote de agua o incluso una taza de café de la región.Si fuiste listo después de salir del parque nacional pudiste haber comprado una bolsa de nueces de Macadamia y así tendrías tu botana para el libro.

En las noches, puedes decidir entre ir a un antro, o ir por unas micheladas y dar la vuelta o simplemente estar en el porche platicando y disfrutando el fresco de la noche.

Ciudad mágica, hermosa, espero algún día volver.

2 comentarios:

Fiorella dijo...

Así cómo hay libros por leer, también hay lugares por conocer. Quiero ir, me gusto la descripción del clima, perfecto disfrutarlo un libro y acompañarlo con esa taza café.

Maxima Infinita dijo...

Siiiii y su cafe es exquisito... te recomiendo el café de macadamia lo adoré....

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