miércoles, 10 de marzo de 2010

Vivir en frontera....


Tan cerca y tan lejos, es la realidad que se vive día a día al vivir en una frontera con otro país y mas si ese país es una potencia economica. Todos los días son cientos de hombres, mujeres o familias completas que llegan a las ciudades fronterizas como lo es Nuevo Laredo, con la esperanza de cruzar (casi por lo general de manera ilegal) hacia a Estados Unidos para lograr el tan mencionado "sueño americano". No los culpo, no los juzgo; ya que cada uno de ellos lo único que busca es un mejor futuro para si mismos y para las personas que aman y yo no puedo criticar eso.

Lo que en realidad a veces ocasiona malestar al menos a mi; es que los que llegan a cruzar y llegan a tener una residencia legal creen o sienten que son mejores personas que las que nos quedamos a luchar y a buscar las mismas oportunidades pero en nuestra propia tierra. Me ha tocado la mala suerte de toparme con este tipo de gente que aqui llamamos "pochos"; los he visto llegar a las tiendas mexicanas como lo es Soriana y mirar a los demás por encima del hombro como si fueran mejores o se hubieran convertido en otra clase de ser humano por ser residentes americanos.

A mi la verdad me da risa, pero me es necesario repetir que respeto las razones de cada individuo de cambiar de pais, donde nisiquiera hablan su idioma natal, donde sufriran de racismo el resto de sus vidas por ser piel de bronce, donde siempre tendran que pelear el triple o cuadruple para demostrar que son dignos del trabajo en el que estan, donde sus hijos irán como carne de cañon a una guerra que ellos no buscaron por que "la patria los necesita".

Donde es mas facil que nuestros hijos mueran en un enfrentamiento de pandillas, donde los asesinos seriales son mas comunes, donde la moralidad es algo de lo que uno debe de avergonzarse. Vaya en pocas palabras los respeto, por que se tiene que tener mucho valor para llevar a nuestros hijos y a nuestras familias a un entorno tan adverso.

¿Yo? yo prefiero quedarme en mi lado del charco y luchar por el país en el que creo, que posiblemente le falta bastante por crecer, pero al menos yo quiero ser parte de ese hermoso proceso.....

domingo, 22 de febrero de 2009

Queriendo asesinar a Stephenie Meyer

Hace una o dos semanas, una amiga de la escuela, me presto la saga de esta autora, la verdad al principio dije ok, esta bien son sus vampiros, seré de mente abierta. En realidad la manera de contar "su historia" de amor entre un vampiros y una humana, empieza siendo muy digerible, comprensible y hasta amable. Si eliminamos los vampiros y los tomamos solo como un ente sobrenatural es una buena lectura para jóvenes que empiezan a leer. Pero después, viene la desilusión, para empezar cuando se han visto que los vampiros brillen como si trajeran diamantina pegada en el cuerpo?, o que tengan hijos?, o simplemente que el sol no los queme???


Eso es nada mas por hablar de los vampiros, por que si nos vamos por los hombres lobo, que al final resulta que no son lobos sino metamorfos que de casualidad TODOS los de la manada se convierten en lobos en realidad te deja un muy mal sabor de boca.



Y mi pregunta es: ¿Donde quedo la mística?, ¿Donde quedaron los mitos?, ¿Donde quedaron los vampiros hijos de la tiznada? Todo se redujo a un puñado de "dizque" vampiros sentimentales, instintos de maternidad y demasiada miel para tratarse de vampiros.



A lo largo de mi vida he leído no todos pero si algunos de los mejores escritores sobre vampiros: Anne Rice Bram Stoker, Poppy Z. Brite y algunos otros mas....


P.D. Originalmente publicada el 22/2/09

martes, 10 de febrero de 2009

Tiempo de aprender....

Mucha gente piensa que al llegar a cierta edad, cuando ya se tiene esposo (a) e hijos, cada vez hay menos cosas que se puedan aprender, que solo pones en practica lo que te han enseñado en casa y en la escuela. ERROR!!!
Nunca se deja de aprender en realidad, cada día que vives puedes aprender algo nuevo, cada libro que lees. El problema es que uno a veces no tiene esa disposición de aprender, las criticas son recibidas con enojo y los consejos son raras veces escuchados.
En este último año, he tratado no cometer esos errores, he tratado de escuchar, pero escuchar realmente, no solo oír y olvidar las palabras y cuando llego a darme cuenta de que algo no anda muy bien, cambiarlo.
El aprendizaje es un camino largo y espinoso, donde muchas veces uno se da de topes con la pared ante el error cometido. Pero, como dijo un maestro mio alguna vez: ¡Crecer Duele! y siempre estaré en crecimiento, aprendiendo y muchas veces va a doler.


P.D. Entrada originalmente publicada el 10/2/09